AICE reunió a su comunidad en Networking 2026 para reflexionar sobre confianza, visibilidad y futuro de la ingeniería estructural

AICE reunió a su comunidad en Networking 2026 para reflexionar sobre confianza, visibilidad y futuro de la ingeniería estructural

La jornada “Construyendo Confianza: El impacto del Ingeniero Civil Estructural en la Sociedad Chilena” convocó a socios, panelistas e invitados en torno al valor técnico, social y público de la profesión, abordando temas como normativa, formación, innovación, comunicación y adaptación frente a los cambios que vive el sector.

El 17 de junio se realizó el Networking AICE 2026, titulado “Construyendo Confianza: El impacto del Ingeniero Civil Estructural en la Sociedad Chilena”, una instancia organizada para reflexionar sobre la responsabilidad técnica y social de la profesión, fortalecer la comunidad gremial y abrir una conversación sobre los desafíos actuales y futuros de la ingeniería estructural en Chile. La actividad, moderada por el director Francisco Ibarra, contempló bienvenida, video introductorio, mesas de trabajo, plenario y un foro de discusión con invitados de trayectoria en los ámbitos gremial, académico, institucional e industrial.

En la apertura, el presidente de AICE, Jorge Tobar, explicó que el tema del encuentro surgió en un contexto marcado por cambios normativos relevantes para el gremio. En ese marco, sostuvo que la confianza fue instalada como eje central de la jornada y afirmó: “En Chile hablar de ingeniería estructural no es hablar de una especialidad más, es hablar de una profesión que cumple un rol esencial en la vida cotidiana del país”. Más adelante, añadió que “sin nuestro trabajo las ciudades de Chile no estarían en pie” y planteó que ha llegado el momento de “hablar más de nuestro trabajo, de mostrarlo mejor, de celebrarlo con más claridad”.

Durante su intervención, Tobar también subrayó el carácter muchas veces silencioso de la disciplina, pero destacó que su impacto está presente en la seguridad de las edificaciones, la continuidad de la infraestructura y la resiliencia del país. Junto con ello, señaló que AICE ha buscado cumplir un rol activo en el fortalecimiento de la profesión, la discusión normativa y la generación de espacios de encuentro entre pares.

 

Tras el video introductorio, la jornada continuó con mesas de trabajo enfocadas en distintos ámbitos de la práctica estructural. En el plenario posterior, se expusieron conclusiones vinculadas al sector inmobiliario, energía y manufactura, academia, sector público y regulación normativa, innovación tecnológica y resiliencia sísmica, entre otras materias. Entre los temas levantados aparecieron con fuerza la integración temprana, la necesidad de mayor comunicación con la sociedad, la vinculación con la academia, la actualización normativa, la incorporación de nuevas tecnologías y la importancia de generar más instancias de difusión y formación para nuevas generaciones.

Al dar paso al foro de discusión, el moderador recordó que una de las ideas transversales del plenario era que la visibilidad del gremio se relaciona directamente con su capacidad de integrarse tempranamente al ciclo de la construcción y de hacerse presente desde la academia e incluso desde etapas escolares. En sus palabras, “la visibilidad de la sociedad viene de la mano con poder empezar desde la misma academia, desde los alumnos, desde incluso el colegio”.

El panel estuvo integrado por José Pedro Campos, arquitecto consultor y presidente del subcomité “Vivienda Informal Vulnerable Estructuralmente” de la Comisión Permanente del Código Modelo Sísmico para América Latina y el Caribe, y exdirector ejecutivo del Instituto de la Construcción; Tatiana Martínez, gerente general de HORMIPRET Chile, Past President del Consejo de Construcción Industrializada (CCI) y consejera individual del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI); Dr. Rubén Boroschek, profesor titular de la Universidad de Chile, especialista en amenaza sísmica, dinámica experimental, aislamiento sísmico y evaluación de instalaciones críticas, y Jorge Tobar, gerente general de CLANN Ingenieros y presidente de AICE.

En su intervención, Tatiana Martínez planteó que uno de los principales desafíos para la ingeniería estructural es de carácter “multigeneracional” y está “enfocado en lo cultural y tecnológico”. Desde su experiencia en una empresa de prefabricados, señaló que se vuelve necesario pensar en cómo atraer a las nuevas generaciones hacia la disciplina y cómo hacer que la historia construida por la ingeniería estructural chilena dialogue con el futuro. En ese contexto, sostuvo que también existe espacio para impulsar “nuevos empresarios, más mujeres y más incidencias regionales”.

Por su parte, Rubén Boroschek afirmó que lo que viene para la profesión es “la obligación de adaptarnos” y advirtió que los cambios tecnológicos serán profundos. En su exposición, relató experiencias recientes observadas en China y señaló que el desarrollo de inteligencia artificial, nuevas plataformas y transformaciones en los procesos de diseño ya está modificando el escenario profesional. “La tecnología cambia, cambia”, comentó, y agregó que los ingenieros estructurales deberán aprender a responder a un entorno donde “lo que hoy es nuestra realidad, mañana puede cambiar radicalmente”. También advirtió que las normas, tal como hoy están planteadas, pueden actuar como una restricción frente a la incorporación de nuevas tecnologías.

Desde una perspectiva institucional y comunicacional, José Pedro Campos sostuvo que, a su juicio, en Chile “no hay muchas dudas de la ingeniería estructural chilena y el desempeño que ella tiene”, y que en ese ámbito la confianza técnica está bastante consolidada. Sin embargo, planteó que el desafío está en la relación con la sociedad y en la construcción de presencia pública. Recordó que tras el terremoto de 2010, aun cuando “se cumplió la mayoría de las normas” y “no hubo muchos daños”, el sector inmobiliario y constructor fue mal evaluado por la ciudadanía. A partir de ello, sostuvo que el sector “no hacía mucho por generar confianza” y propuso que AICE fortalezca vínculos proactivos con instituciones cercanas a la comunidad y visibles en contextos de emergencia, como una manera de construir marca, afecto y presencia.

En otro momento del panel y del intercambio con asistentes, se abordó la preocupación por la atracción de jóvenes hacia la carrera y la necesidad de fortalecer la difusión temprana de la profesión. En esa línea, Jorge Tobar comentó que AICE ha comenzado a trabajar en acciones orientadas a la descentralización, la relación con universidades, ferias laborales y actividades en regiones, además de iniciativas de acercamiento a colegios. “Hay que educar y eso significa hacer gestión”, señaló, agregando que la Asociación busca hacerse más visible tanto dentro como fuera de Santiago.

En la discusión también aparecieron miradas críticas sobre el futuro de la profesión. Entre ellas, se planteó que la ingeniería estructural no puede seguir mirándose solo a sí misma ni concentrarse exclusivamente en la normativa, sino que debe pensar con mayor profundidad cómo cambiará el ejercicio profesional en los próximos años, qué habilidades seguirán siendo valiosas y cómo se adaptarán las oficinas y los profesionales a un entorno crecientemente automatizado.

En conjunto, el Networking AICE 2026 dejó instalada una conversación amplia sobre el lugar que hoy ocupa el ingeniero civil estructural en la sociedad chilena y sobre la necesidad de fortalecer no solo sus capacidades técnicas, sino también su visibilidad, su articulación con otros actores y su preparación frente a cambios tecnológicos, culturales y generacionales. La jornada confirmó, además, que para AICE el desafío no se limita a resguardar estándares y participar en normas, sino también a proyectar el valor de la profesión hacia la comunidad, la institucionalidad y el futuro del país.