AICE tuvo destacada participación en roadshow del CCI sobre ingeniería en proyectos industrializados

AICE tuvo destacada participación en roadshow del CCI sobre ingeniería en proyectos industrializados

Jorge Tobar, Rodrigo Pérez y Marianne Küpfer integraron la jornada “Ingeniería en proyectos industrializados: del cálculo a la obra”, organizada por el Consejo de Construcción Industrializada, donde se abordaron desafíos y oportunidades para incorporar la industrialización desde etapas tempranas del diseño.

AICE tuvo una participación destacada en el roadshow “Ingeniería en proyectos industrializados: del cálculo a la obra”, organizado por el Consejo de Construcción Industrializada (CCI), instancia que reunió a representantes de oficinas de ingeniería, fabricantes y especialistas para reflexionar sobre cómo integrar la industrialización desde las primeras etapas de un proyecto. En la sesión participaron Jorge Tobar, presidente de AICE; Rodrigo Pérez, gerente general de Spoerer Ingenieros y vicepresidente de AICE; y Marianne Küpfer, socia y directora de Proyectos de René Lagos Engineers y socia de AICE, junto a otros expositores del sector.

En la apertura, Jorge Tobar abordó el tema desde una mirada gremial, planteando que la principal pregunta es cómo lograr que la ingeniería estructural se integre tempranamente para aportar a una construcción más eficiente, entendida en términos de mayores certezas, plazos acotados y productividad. En ese marco, explicó que AICE se encuentra en un proceso de renovación institucional y que su nuevo propósito apunta a liderar la evolución de la práctica de la ingeniería estructural bajo principios de integridad y excelencia técnica, posicionándola como un pilar en las decisiones del país.

Durante su presentación, Tobar repasó además parte del trabajo desarrollado en conjunto con el CCI en los últimos años, destacando que la industrialización ha requerido avanzar paso a paso, con guías, estudios y metodologías que permitan identificar barreras y medir resultados. A su juicio, el pilar fundamental para una construcción más eficiente es la integración temprana del ingeniero estructural, de modo que el cálculo participe desde el inicio en la toma de decisiones, no solo respecto del diseño sísmico, sino también en la coordinación con arquitectos, mandantes, fabricantes y procesos de prefabricación. Asimismo, recalcó que, en un país sísmico como Chile, las conexiones siguen siendo un aspecto crítico y que el desafío no es rechazar la industrialización, sino desarrollar soluciones colaborativas que resguarden el desempeño estructural.

Por su parte, Rodrigo Pérez expuso la experiencia de su oficina en la incorporación de industrialización desde la ingeniería estructural, con foco en dos palancas que identificó como claves para mejorar productividad y reducir costos y plazos: la integración temprana y el uso de BIM como habilitante de una etapa de preconstrucción más eficiente. Señaló que fue a partir de su experiencia en Perú, trabajando con contratos colaborativos, que advirtió la necesidad de replicar en Chile mesas de diseño en las que la constructora pueda aportar desde el inicio sus dolores, restricciones y métricas, para así tomar decisiones mejor informadas.

Pérez explicó que, desde esa lógica, su oficina ha impulsado metodologías de trabajo que permiten comparar alternativas estructurales y constructivas en etapas tempranas, considerando no solo costos directos, sino también plazos, gastos generales y efectos financieros. En esa línea, mostró ejemplos de proyectos donde se evaluaron soluciones como antepechos prefabricados, escaleras industrializadas, prelosas y cambios de configuración estructural, con el objetivo de transparentar el impacto de cada decisión. También relevó la importancia de contar con información trazable y con indicadores que permitan cuantificar los beneficios de industrializar, de manera que la discusión no quede reducida únicamente al costo directo de una solución.

La presentación de Marianne Küpfer se centró en una herramienta desarrollada al interior de su oficina para evaluar el potencial de industrialización de un proyecto. Explicó la evolución de esta iniciativa, denominada IPRL, que partió como una planilla de desarrollo propio y luego fue perfeccionada con apoyo del área de I+D. Según detalló, la metodología asigna una escala de evaluación entre uno y cinco, distinguiendo entre bajo, mediano y alto potencial de industrialización, bajo la premisa de que todo proyecto puede incorporar algún grado de industrialización en ciertos aspectos.

Küpfer indicó que el sistema combina categorías estandarizadas de métodos modernos de construcción con una clasificación estructural y, a partir de esa combinación, genera un ponderador que permite orientar la toma de decisiones. A su juicio, una de las principales virtudes de esta herramienta es su escalabilidad, ya que puede evolucionar hacia una base de datos más robusta y seguir perfeccionándose con nueva experiencia acumulada. Para ilustrar su aplicación, presentó el caso de un proyecto habitacional compuesto por cinco edificios de cuatro y cinco pisos, sin subterráneos, sobre suelo firme y sin irregularidades relevantes, que arrojó un alto potencial de industrialización, permitiendo explorar soluciones como prelosas, escaleras prefabricadas, paneles de muro 3D, antepechos prefabricados, armadura electrosoldada y corte y doblado.

En conjunto, las presentaciones de los tres integrantes de AICE dieron cuenta de una mirada complementaria sobre el rol de la ingeniería estructural en la construcción industrializada: desde la necesidad de fortalecer la participación temprana del calculista en el proceso de diseño, hasta la importancia de generar metodologías, métricas y herramientas concretas que permitan evaluar oportunidades, resolver restricciones y acercar la industrialización a proyectos reales.

El Roadshow CCI está disponible aquí: