10 Abr 2026 NCh433:2026 actualiza el diseño sísmico de edificios sin modificar de forma radical los criterios vigentes
Miguel Medalla, director de AICE, explica que la nueva NCh433:2026 corresponde a una actualización del marco normativo aplicable al diseño de edificios frente a terremotos de origen tectónico, sin incorporar materias como tsunami o vulcanismo, y sin representar un cambio radical en la práctica estructural vigente.
La reciente publicación de la NCh433:2026 ha abierto una serie de consultas sobre su alcance, contenido e implicancias técnicas. Al respecto, Miguel Medalla, director de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales de Chile (AICE), precisa que esta norma se refiere específicamente al diseño de estructuras frente a terremotos de origen tectónico y que, por tanto, no aborda materias como tsunami ni vulcanismo. En ese contexto, señala que “esta es una norma que está asociada al diseño de estructuras frente a terremotos de origen tectónico; nada tiene que ver con tsunami, nada tiene que ver con temas volcánicos”.
Medalla también fue enfático en aclarar que la NCh433:2026 no corresponde a una copia de normas extranjeras. Explica que es falso afirmar que la norma chilena “Diseño Sísmico de Edificios” haya obedecido a una supuesta norma californiana y ahora haya adoptado el “método japonés”, y sostiene que, si bien pueden existir similitudes con códigos internacionales, ello responde a principios generales de la física y del análisis estructural. “La física es la física, por lo tanto, la dinámica de la estructura o el análisis estructural no tiene país”, indica.
Sin embargo, agrega que los aspectos fundamentales que diferencian una norma están en los criterios definidos desde la experiencia local: “Las demandas sísmicas o espectros de diseño han sido definidos en base a la sismicidad registrada en el país. los criterios de cortes mínimos son definidos por nuestra práctica, y algo muy distintivo y nuestro dice relación con los criterios adoptados para definir las deformaciones de entrepiso permitidas, las que son bastante más estrictas que las definidas en muchos códigos de otros países”.
En relación con el contenido de la actualización, explica que la NCh433:2026 no introduce un cambio radical en la forma en que se ha venido diseñando en Chile, sino que corresponde principalmente a un “refundido” entre el decreto supremo 61 (2011) y la norma NCh433 modificada en 2009. Según señala, los cambios no alteran de manera sustantiva la práctica estructural actual, sino que incorporan “modificaciones menores de redacción, aclaraciones respecto al uso de estudios de amenaza, y nuevos requisitos para sistemas estructurales y materialidades relativamente nuevos para nuestra práctica, en términos simples, el ‘edificio chileno’ de muros de hormigón armado presenta esencialmente los mismos requisitos de diseño que hemos considerado los últimos 14 o 15 años”.
Respecto de eventuales efectos en costos y exigencias para los proyectos, Medalla indica que uno de los puntos nuevos es la consideración del período del suelo, aunque precisa que otros parámetros, como el Vs30 (velocidad promedio de la onda de corte en los 30 metros superiores del terreno), se exigían desde el año 2011. En ese sentido, afirma que este requerimiento adicional no representa un cambio de costo significativo: “Es algo menor, digamos, poner geófonos un par de horas y no mucho más que eso, por lo tanto, es un costo menor respecto de los costos del proyecto, pero nos permite caracterizar de mejor manera el suelo donde se fundarán nuestros edificios”.
También explica que la implementación de la norma no opera de forma inmediata sobre todos los proyectos, ya que existe un proceso de oficialización que debe ser realizado por el MINVU y, posteriormente, un período de transición. En sus palabras, se trata de “una transición bastante más lenta”, con una etapa posterior que describe como una suerte de “marcha blanca”, de 6 meses normalmente, en donde la norma exigible sigue siendo la actual. De acuerdo con lo anterior, destaca, que en esta ventana temporal, es decir, entre la publicación de INN y el que la norma se exigible, el rol de asociaciones técnicas como AICE, ACHISINA, SOCHIGE, y el Instituto de la Construcción, entre otros, es fundamental para transmitir a la comunidad de diseñadores los cambios y/o actualizaciones de la normativa. Dicho trabajo se está realizando y ya se han publicado fechas en donde se desarrollarán seminarios técnicos.
Sobre la relación entre distintas normativas estructurales, Medalla recuerda que en Chile existen marcos normativos diferenciados según el tipo de estructura o instalación. En ese sentido, señala que “está la normativa de edificios NCh433, está la normativa de diseño industrial NCh2369 y otras, como por ejemplo, para el diseño de infraestructura o instalaciones de transmisión eléctrica”, precisando que NCh433 no es la norma que rige el diseño de infraestructura minera o portuaria, salvo que se diseñe infraestructura asimilable a edificios urbanos dentro de dichas industrias.
Finalmente, en relación con las fallas corticales, explica que la norma no define por sí misma qué fallas deben considerarse en el diseño, sino que esa determinación corresponde al regulador o a un ente distinto a la norma de diseño sísmico de edificios. Según indica, “la norma no es la que define cuando una falla es o no es activa o no es la que define qué falla es la que hay que considerar en los diseños, sino, por el contrario, debe ser definido por otras instancias o instituciones”. Agrega, además, que desde la perspectiva normativa, la definición de sitios F producto de sismicidad cortical sólo está definida para categorías de estructuras importantes o esenciales.