19 Jul 2026 Temporal y voladuras de techos reabren debate sobre diseño estructural ante cargas de viento en Chile
La emergencia preventiva decretada en 10 regiones por intensas lluvias y fuertes vientos, junto con el desprendimiento de la techumbre de una escuela modular en Tomé, vuelve a poner atención sobre un tema técnico clave: el diseño ante viento. La discusión coincide con la actualización de la NCh432, impulsada para dar al país una base más sólida y actualizada en esta materia.
El reciente sistema frontal que afecta a gran parte del país volvió a instalar una pregunta que, en Chile, suele quedar en segundo plano frente a la amenaza sísmica: cómo se diseñan y verifican las construcciones frente a eventos de viento intenso. Esta semana, el Gobierno decretó emergencia preventiva en 10 regiones ante un temporal que considera lluvias, nevadas, marejadas y fuertes vientos. En paralelo, en la Región del Biobío, el viento desprendió casi por completo la techumbre de la escuela modular de Punta de Parra, en Tomé, construida tras los incendios del verano.
Sin atribuir causas a ese caso particular, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la relevancia de considerar el viento como una acción estructural que puede resultar decisiva, especialmente en cubiertas, elementos livianos y soluciones expuestas a ráfagas intensas. La coyuntura adquiere especial sentido a la luz del trabajo técnico desarrollado en torno a la actualización de la NCh432, norma de diseño estructural para cargas de viento.
La actualización de la NCh432, presentada en 2025, respondía a una necesidad postergada durante años: contar con datos locales confiables y una metodología alineada con estándares internacionales recientes. Asimismo, la coexistencia de la versión de 1971 y la de 2010 —esta última nunca oficializada— generó durante años incertezas normativas, situación que la nueva propuesta busca resolver con un único texto técnicamente consensuado.
Como cuenta el ingeniero civil estructural Carlos Peña, miembro de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE), uno de los avances centrales de la actualización fue el fortalecimiento de la base de información meteorológica utilizada para definir las velocidades de diseño. El análisis consideró 36 estaciones meteorológicas, ampliando la base de datos previa, aunque también dejó en evidencia una limitación relevante: de unas 140 estaciones posibles, solo 36 contaban con registros de más de 10 años, lo que muestra que todavía existe espacio para seguir mejorando la precisión de la información disponible para diseño.
La actualización también avanzó en una zonificación más detallada, definida directamente por especialistas en climatología a partir del comportamiento regional del fenómeno, y no mediante una zonificación puramente estadística o basada principalmente en criterios ingenieriles. Esto permite disponer de valores de diseño más representativos de las condiciones regionales, reforzando la consistencia técnica de la norma. Al mismo tiempo, se incorporó por primera vez un método simplificado validado para construcciones menores, pensado para estructuras de bajo riesgo y dimensión reducida, con cálculos rápidos y consistentes con la norma principal.
Una de las prioridades fue precisamente actualizar los valores de viento con base en la información disponible y, al mismo tiempo, facilitar la aplicación práctica de la norma en construcciones de baja envergadura, manteniendo coherencia con la filosofía general de diseño que diferencia entre exigencias aplicables a sistemas principales resistentes a viento y componentes o revestimientos.
“La actualización de la NCh432 no consistió solamente en mejorar los valores. Hubo un trabajo profundo en la revisión de la información disponible, en entender mejor cómo se comporta el viento en las distintas zonas del país y en ordenar criterios que durante muchos años no estuvieron suficientemente claros”, precisa el especialista, quien fue parte del Comité de norma NCh432.
En este contexto, la actual coyuntura climática vuelve visible un tema que ya estaba planteado en el plano técnico: el diseño ante viento no puede ser tratado como una cuestión de menor importancia. El caso registrado en Tomé, donde la techumbre desprendida terminó bloqueando una calle y afectando incluso el tendido eléctrico, junto con la proyección de vientos importantes en una amplia franja del país, refuerza la necesidad de aplicar criterios normativos actualizados, especialmente en cubiertas y sistemas livianos.
“Cuando una cubierta se desprende, una estructura liviana falla o incluso una grúa torre colapsa, es muy fácil concluir que el viento fue demasiado fuerte. Pero también es importante revisar cómo se verificó esa estructura, qué presiones se consideraron y, en muchos casos, preguntarse honestamente si realmente hubo diseño. Creo que en esa formalización estamos fallando muchas veces”, advierte Carlos Peña.
Más allá de la contingencia puntual, la discusión abre una pregunta de fondo sobre la manera en que Chile aborda la seguridad estructural desde una lógica multiamenaza. Si bien el país ha construido una cultura técnica fuertemente marcada por el sismo, eventos como los registrados esta semana recuerdan que lluvia, viento, marejadas y exposición climática también forman parte de las acciones que deben ser consideradas en el diseño y desempeño de las construcciones. En ese sentido, la actualización de la NCh432 aparece menos como un ajuste teórico y más como una herramienta necesaria para responder con mayor solidez a condiciones reales del territorio.
La combinación entre una norma de viento técnicamente actualizada y una coyuntura marcada por temporales intensos ofrece, así, una oportunidad para ampliar la conversación pública sobre seguridad estructural. No se trata solo de reaccionar ante daños visibles, sino de reforzar la idea de que las cargas de viento también pueden controlar el diseño estructural, y de que su adecuada consideración en proyectos, cubiertas, uniones y soluciones constructivas puede ser determinante para el desempeño de las obras frente a eventos extremos.
Fotografía: Gentileza Diario Concepción